¿Por qué, entonces, un juego violento vuelve a ser motivo de debate? ¿Qué es lo que hace que Hatred resulte tan perturbador?
Tomar el papel de un serial killer no es una novedad en el mundo de los videojuegos. La idea de asesinar a civiles inocentes no es la primera vez que aparece en la industria. Pero, ¿cuál es la diferencia aquí? La clave está en que, en este juego, el protagonista no tiene otro objetivo que la muerte. La violencia extrema carece de un propósito definido, ya que el único objetivo es matar y, eventualmente, ser asesinado. Esto representa un cambio radical en comparación con otros juegos que suelen disfrazar la violencia bajo narrativas más elaboradas, como en el caso de títulos que utilizan estética cartoon (como en Postal) o con gráficos pixelados (por ejemplo, Hotline Miami). Aquí, la propuesta es clara: el objetivo primordial es la muerte tanto de personajes como del propio jugador, lo cual puede resultar inquietante al observar la desesperación en los rostros y cuerpos de las víctimas, un aspecto que proporciona al jugador un sentido de poder absoluto. Es evidente que este tipo de entretenimiento no es para todos.
Los creadores de Hatred explican su visión de la siguiente manera:
“En la actualidad, muchos videojuegos buscan ser amables, coloridos, políticamente correctos y en ocasiones, pretenden alcanzar una forma de arte superior, en vez de simplemente ofrecer entretenimiento. Nuestro objetivo fue crear algo que desafiara estas tendencias. Algo diferente que pudiera brindar al jugador el puro placer del juego. Este es nuestro juego; no toma rehenes y no se excusa. Lo afirmamos: ‘Sí, es un juego en el que hay que matar a gente’, y el antagonista lleva a cabo sus locuras por una razón: su profunda ira.”
(Recordatorio: un antagonista es aquel que se opone en una lucha ideológica en un conflicto.)
En Hatred, el jugador asume el rol del villano, enfrentándose a las fuerzas del orden mientras navega por la mente llena de odio de su protagonista. Su tarea es recolectar armas de los cuerpos que deja a su paso y propagar el Armagedón, un término que se refiere al combate definitivo entre el bien y el mal según la tradición bíblica, en la sociedad.
Este tipo de propuesta no es particularmente innovadora en el mundo de los videojuegos, a excepción de la ausencia de un objetivo final bien definido. ¿Es realmente una buena idea? ¿Este juego servirá únicamente como un escape para liberar tensiones tras una jornada complicada? El tiempo dirá.
Una de las últimas afirmaciones de Destructive Creation es memorable:
“… no hagan esto en casa y no se lo tomen demasiado en serio, es solo un juego 🙂”
A continuación, una traducción de las palabras del antagonista en el tráiler del juego:
“Mi nombre no es importante. Lo que realmente importa es lo que estoy a punto de hacer. Odio este maldito mundo y a esos gusanos que se alimentan de su cadáver. Mi vida se ha llenado de frío, amargura y odio. Siempre he deseado morir de forma violenta. Ha llegado el momento de la venganza y ninguna vida merece ser perdonada. Llevaré a tantos como sea posible a la tumba. Es mi hora de matar y también de morir. Mi cruzada genocida comienza aquí.”
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